Pureza de María, 50 años de un proyecto educativo con historia que continúa transformando Sant Cugat
Un acto en la Sala Clavé puso en valor el compromiso histórico de la institución con la educación y su impacto en la sociedad santcugatense.
La Dra. Blanca Ballester y la Hna. Júlia Violero repasaron los orígenes del modelo pedagógico, seguidas de una mesa redonda con exalumnos referentes.
Sant Cugat del Vallès, 2 de febrero de 2026 – La Sala Clavé acogió ayer uno de los encuentros académicos y sociales más emotivos del año en la ciudad: el acto de puesta en valor del legado educativo del Colegio Pureza de María. La jornada logró conectar el rigor histórico de los orígenes de la congregación con el tejido social actual de Sant Cugat, alternando reflexión profunda y testimonios personales.
Pioneras en la educación femenina
La primera parte del acto corrió a cargo de la Hna. Júlia Violero y la Dra. Blanca Ballester, investigadoras del CESAG y especialistas en el pensamiento de Madre Alberta. Durante su intervención, cautivaron al auditorio al explicar el origen de un proyecto educativo adelantado a su tiempo.
La Dra. Ballester destacó las “veladas literarias” como una herramienta innovadora para fomentar la expresión y la cultura, subrayando el compromiso de la fundadora con la formación intelectual de niñas y jóvenes en un contexto histórico complejo.
Ambas ponentes coincidieron en remarcar el carácter innegociable de la educación integral como base del modelo pedagógico de Pureza de María, combinando exigencia académica y calidad humana.
Del aula a la sociedad: testimonios que dejan huella
Tras el marco histórico, el acto dio paso a una mesa redonda cercana y emotiva protagonizada por exalumnos con trayectorias consolidadas, que compartieron cómo la educación recibida en el centro fue clave en su desarrollo profesional y personal.
Gemma Aristoy, concejala del Ayuntamiento de Sant Cugat y muy vinculada al ámbito cultural de la ciudad, reivindicó la figura de Madre Alberta como un referente inspirador. Compartió recuerdos de su etapa escolar y destacó cómo el colegio despertó su compromiso con la vida asociativa y cultural.
Elías Marín, ingeniero aeroespacial, recordó con emoción la acogida recibida al iniciar la ESO, poniendo en valor la formación científica y, especialmente, la educación en valores que marcó su crecimiento personal.
Por su parte, Rosa Puntí, científica y profesora, subrayó la importancia de la responsabilidad adquirida en el centro y su profunda conexión espiritual con el proyecto educativo. Como anécdota emotiva, explicó que su pasión por el teatro nació entre las paredes del colegio, una actividad que aún practica hoy.
Un legado vivo con reconocimiento institucional
El acto evidenció que la huella de Pureza de María en Sant Cugat no es solo memoria histórica, sino un proyecto plenamente vigente que combina humanismo, innovación y rigor académico.
Como cierre institucional, la concejala de Educación, Carme Ardid, reconoció públicamente la sólida vinculación del colegio con el municipio y su contribución a la formación de ciudadanos comprometidos, preparados y con valores, reafirmando la aportación fundamental de Pureza de María al futuro social y cultural de Sant Cugat.
Sobre la escuela Pureza de María Sant Cugat:
La congregación Pureza de María se instaló en Barcelona en 1950 en el barrio de Gràcia. En 1955 trasladó su sede a la calle Ballester. Cinco años después, abrieron un pequeño parvulario y más tarde ampliaron su oferta académica.
En septiembre de 1974 empezaron las clases en la nueva sede de Sant Cugat del Vallès. Actualmente es un colegio mixto concertado católico, que ofrece Educación infantil, Primaria, secundaria y Bachillerato.
Más información:
Noelia Borque ([email protected])
Cap de l’equip de comunicació
www.pmaria-santcugat.org


